Los mil nombres para mentar al Diablo

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¿Cuál es la figura pública con la que estás menos de acuerdo?

Se llamó Fidel y destruyó a una nación

Este año se cumplen cien años del natalicio del hombre que destruyó no solo la economía de un país sino también el alma de los cubanos. Separó familias, encarceló el pensamiento y exportó la desgracia. Mi post va dedicado a Fidel Castro, aunque es extensivo a su hermano y al sátrapa que hoy gobierna mi país.

¿Por qué tanto rechazo?

El sentimiento de rechazo hacia Fidel Castro es un fenómeno complejo que abarca dimensiones políticas, económicas y sociales algunas de las cuales enumeraré a continuación:

1. La ausencia de libertades políticas y la represión a la disidencia y la falta de libertad de expresión.

2. El impacto económico: centralización, escasez y dependencia externa.

3. La fractura familiar y el exilio de millones de cubanos: Este es quizás el punto más emocional y personal para los cubanos. Pues la sociedad quedó dividida entre “fidelistas” y “gusanos”. Y los apáticos, los que no se pronunciaban por miedo o por desidia.

4. El control social y el adoctrinamiento: Castro implementó mecanismos de vigilancia vecinal (como los Comités de Defensa de la Revolución – CDR) que afectaron la privacidad y la confianza entre ciudadanos. Asimismo, el sistema educativo se convirtió en una herramienta de adoctrinamiento ideológico desde temprana edad.

5. Las ejecuciones sumarias y las largas condenas de prisión a disidentes y opositores: En la actualidad existen cerca de 1200 presos políticos en las cárceles cubanas.

Es importante señalar que existe un sector que lo defiende, citando logros en salud universal, alfabetización y resistencia ante la política de embargo de Estados Unidos. Sin embargo, para sus detractores, el costo en libertades humanas y bienestar material ha sido demasiado alto.

Fidel Castro exportó su fallido sistema a otros países

Fidel Castro desempeñó un papel fundamental en la exportación de la revolución armada, convirtiendo a Cuba en un centro logístico, ideológico y militar para movimientos de izquierda en todo el mundo. Su estrategia no se limitó al apoyo moral, sino que involucró el envío directo de tropas y recursos.

África fue el escenario donde el internacionalismo militar de Castro alcanzó su mayor escala, movilizando a decenas de miles de soldados cubanos.

Para Castro, apoyar guerrillas era una forma de golpear los intereses estadounidenses en la Guerra Fría y romper el aislamiento diplomático de la isla. Estas misiones se realizaron a un costo altísimo para el pueblo cubano, enviando a jóvenes a morir en guerras ajenas mientras la economía interna se desmoronaba.

Mientras que algunos sectores lo vieron como un «libertador de los pueblos oprimidos», muchos gobiernos y analistas lo consideraron un interventor que propició conflictos civiles sangrientos en países soberanos.

La mirada complaciente de la izquierda mundial

Muchos sectores de la izquierda internacional defienden el sistema cubano desde la comodidad de democracias donde gozan de libertad de expresión, propiedad privada y acceso a mercados. Esa contradicción se siente como un insulto para quienes han sufrido la escasez y la vigilancia.

El silencio ante la corrupción

Mientras el discurso oficial predica la igualdad y el sacrificio, la existencia de una élite política (la «nomenclatura») que vive con privilegios ajenos al ciudadano común es una de las mayores fuentes de resentimiento y desprecio.

A menudo, los simpatizantes externos atribuyen todos los problemas de la isla exclusivamente a factores externos, ignorando décadas de decisiones internas, falta de libertades económicas y una gestión que muchos consideran un fracaso rotundo.

Para los seguidores más férreos, la supervivencia del «modelo» parece ser más importante que el bienestar o el deseo de cambio de los propios ciudadanos, lo que genera una desconexión profunda entre la teoría política y el sufrimiento real.

Algunos de los sobrenombres para nombrar al innombrable

1. Nombres de la Oposición desde el Desprecio

Muchos de estos términos nacieron del rechazo a su control absoluto sobre la vida en Cuba:

  • El Tirano: El término más directo usado por el exilio y la disidencia para definir su sistema de gobierno.
  • El Dictador: Utilizado para enfatizar la falta de democracia y el tiempo que permaneció en el poder.
  • El Innombrable: Muy común entre los cubanos dentro de la isla que, por temor o por considerar que mencionarlo traía «mala suerte», evitaban decir su nombre de pila.
  • Cagastro: Un juego de palabras peyorativo muy utilizado en redes sociales y círculos del exilio más radical.
  • El Coma Andante: Se usó en sus últimos años de vida cuando ya estaba muy enfermo
  • La Piedra o el Seboruco: se le llama así usando el lugar donde supuestamente yacen sus restos.

Claves para Evitar la Vigilancia (El lenguaje de señas y susurros)

Debido al control social en Cuba, el pueblo desarrolló códigos para hablar de él sin ser detectados por los chivatos.

  • El Caballo: Quizás el apodo más famoso. Originalmente se le llamó así por su energía y estatura, pero con el tiempo se convirtió en una clave común para referirse a él de forma ambivalente.
  • El Uno: Usado para indicar que se hablaba de la máxima autoridad.
  • El Hombre: Una forma genérica de señalarlo sin pronunciar «Fidel».
  • Hacerse el gesto de la barba: Más que un nombre, era común que la gente se pasara la mano por la barbilla (como si tuvieran una barba larga) para referirse a él sin emitir un solo sonido.
  • Barbatruco: Apodo para referirse a su barba y al hecho de que era un mentiroso.

3. Nombres de la Propaganda y Seguidores

Estos términos eran los únicos permitidos en los medios oficiales y por quienes apoyaban el régimen:

  • El Comandante en Jefe: Su título militar y oficial, utilizado con reverencia por sus seguidores.
  • El Máximo Líder: Un término que subrayaba su autoridad indiscutible sobre todos los aspectos de la Revolución.
  • El Guía: Utilizado para elevar su figura a una dimensión casi espiritual o de sabiduría infalible.
  • Fidel: Sus simpatizantes solían usar solo su nombre de pila para proyectar una imagen de cercanía y «paternalismo» con el pueblo.

4. Apodos de sus Aliados Internacionales

  • El Alejandro del Caribe: En referencia a su segundo nombre (Fidel Alejandro) y a su ambición de expansión internacional similar a la de Alejandro Magno.
  • Gigante: Término que solía usar Hugo Chávez para referirse a él como su mentor político.
    Esta variedad de nombres refleja la profunda división de criterios: mientras para unos era el «Guía», para otros era el «Tirano» que perpetuó un sistema de control y carencia.

Para los que como yo hemos sufrido y vivido en carne propia los fracasos de este hombre endiosado que en su infinita arrogancia destruyó la economía de un país que fuera próspera, los que hemos tenido que huir y desafiar los retos del exilio, Fidel Castro es como el mismo Diablo y sus discípulos que prefieren hundir el país por no abandonar sus privilegios, no hay perdón ni olvido.

2 respuestas a «Los mil nombres para mentar al Diablo»

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