Para el cubano, un barco es algo más que un medio de transporte marítimo.

🚢El embarque sin subir a un barco

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Si estás aprendiendo español de Cuba, hay una familia de palabras que tienes que dominar sí o sí. Giran en torno a la navegación, pero no tienen nada que ver con el mar ni con las naves que lo navegan: barco, embarcar y estar embarcado. Aquí te muestro lo que hay al respecto en esta jerga caribeña:  un «barco» o «embarcador» (con su forma femenina “embarcadora”) se le aplica a alguien que acostumbra a ser incumplidor, negligente o impuntual, que no es una persona de fiar cuando se ha llegado a acordar algo con ella, por ejemplo, una cita, encuentro o un negocio.  El embarcador o embarcadora, es alguien que acostumbra fallarle a los demás: «No hagas negocios con ella, que es tremenda embarcadora«.

En Cuba, si te «embarcan«, no se trata de emprender una placentera travesía en un velero o un crucero por los mares del mundo. Significa cuatro cosas clave dependiendo del contexto: 1. Dejar plantado o tirar un anzuelo: «Me embarcó en la esquina bajo la lluvia«. 2. Meter a alguien en problemas: «Me embarcaste con el jefe al decirle que estaba hablando por teléfono«. 3. Fallarle o traicionar a alguien: «Pensé que éramos amigos, pero me embarcaste cuando más te necesitaba«. 4. El resultado: Una «embarcá» y quedar «embarcao«. También, cuando se dice “venderle el barco a alguien”, equivale a dejar plantado o en la estacada alguien. 5. Sin embargo, no confundir la locución anterior con “vender el barco”, que significa “irse”, “marcharse de un lugar”, “tomar las de Villadiego”. Sin embargo, donde aparece la sabrosura del acento cubano es cuando, como es lo usual, se pronuncia la «d» final, por lo que escucharás «embarcao» (= “embarcado) o «embarcá» (=embarcada). Un “embarque”, o su sinónimo femenino una “embarcada”: un chasco, una decepción o un tremendo plantón. («¡Qué clase de embarcada me dio!»).  Estar “embarcao” es estar en una situación sumamente difícil, en un aprieto, sin dinero o sobrecargado de trabajo. («Mi socio, no puedo salir, estoy totalmente embarcao este mes«).  6. El error propio: «embarcarse«, es cuando uno mismo comete un error, calcula mal las consecuencias de lo que hace o se mete en un problema por propia cuenta, por lo que termina entonces estando “embarcao”.  «Me embarqué comprando ese auto viejo, ahora tengo que mandarlo a reparar”.

No ha sido posible determinar el origen del cubanismo “embarcar”, como verbo transitivo, ni tampoco “embarcarse”, en su forma reflexiva, pero todo apunta a que pueda derivarse, por extensión metafórica del verbo español “embarcarse”, asociado al hecho de que al subirse a un barco se inicia un viaje o una empresa que puede llegar a ser arriesgada. Podemos resumir entonces que en la jerga coloquial de los cubanos nos encontramos ante los matices siguientes: equivocarse, meterse en problemas, aceptar algo (sin saber de antemano en qué consiste) y, por último, ser engañado (intencionalmente por alguien). Para finalizar este artículo, y como muestra de lo colorido, pintoresco y lleno de gracia que es el hablar cotidiano de los habitantes de esta bella isla caribeña, tenemos la expresión “ser un trasatlántico”, para referirse a alguien que el non plus ultra de una persona impuntual, poco confiable, irresponsable y demás cualidades negativas por el estilo.

People walking and standing on the deck of a historic steamship with three large funnels and a lifeboat.
Photo by Wolrider YURTSEVEN on Pexels.com

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