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🐈‍⬛De las Siete Plagas al Osorbo

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5–7 minutos

La mala suerte a lo cubano

Las siete plagas

En el imaginario popular cubano, hablar de «las siete plagas» es referirse a la máxima expresión de la mala suerte, la acumulación de desgracias o una racha terrible donde todo lo que puede salir mal, sale mal.

Aunque la frase tiene un origen bíblico evidente (inspirado en las diez plagas de Egipto), en el habla cotidiana de la Isla se despoja de su sentido puramente religioso para convertirse en una metáfora hiperbólica de la adversidad. Cuando alguien dice que «le cayeron las siete plagas», significa que está pasando por un momento de infortunio total.

⚫Aura tiñosa ponte en cruz

A nivel lingüístico y cultural, esta idea de la «mala suerte a lo cubano» se conecta directamente con otras expresiones populares que comparten el mismo fin: describir el infortunio de manera gráfica, humorística o pícara. Y, como en muchos otros casos, se usan los animales como una ventana directa al humor, la picardía y la manera en que el cubano interpreta el mundo.

En la Isla, cada criatura —desde la jutía hasta el gallo, pasando por el perro, el puerco o la omnipresente tiñosa— carga con un simbolismo que se mezcla con la vida cotidiana, las creencias, el choteo y la supervivencia criolla.

El aura tiñosa o simplemente la tiñosa (Cathartes aura), es el símbolo por excelencia del mal augurio en Cuba. La encontramos en “estar cagado de aura”, para expresar sentirse perseguido por la mala suerte, o en “tener un aura tiñosa parqueada en el hombro”, de igual sentido que la anterior. Y cuando alguien “es un aura tiñosa”, afirmamos que es un pesimista portador o agorero de mala suerte. Por ser mala suerte también que algo que deseamos pueda fallar, lo expresamos con un “está en el pico del aura”. La tiñosa, y creo que coincidirá conmigo, es un ave desagradable, de ahí que la usemos para referirnos a cosas desagradables y sobre todo inesperadas, por ejemplo, cuando a última hora nuestro jefe nos “parquea la tiñosa” de quedarnos en la oficina para hacer un trabajo de urgencia.

🎵 El conjuro de la tiñosa

Como curiosidad antropológica uno de los rezos populares más conocidos que los niños y los adultos en los campos y pueblos de Cuba le gritaban tradicionalmente al aura tiñosa (Cathartes aura) cuando la veían volar en círculos altos en el cielo era ese de “Aura tiñosa, ponte en cruz, mira las otras como tú”

Detrás de este estribillo infantil y popular se esconde una mezcla fascinante de superstición, juego lingüístico y observación de la naturaleza:

La creencia popular dictaba que, al cantarle este verso con insistencia, el ave planeadora —que aprovecha las corrientes térmicas para mantenerse en el aire casi sin mover las alas— reaccionaría abriendo las alas por completo y planeando de forma fija, quedándose estática en el aire en forma de cruz. Para los guajiros y los niños, lograr que el aura se «pusiera en cruz» era una pequeña victoria mágica, una demostración de que el rezo o el mandato criollo había funcionado.

🧂La sal, la salación y el saco de sal

Dejando a un lado el mundo de las aves, continuamos con algo tan inconexo con lo anterior como es ese ingrediente cotidiano en nuestra dieta como es la sal común (cloruro de sodio) y todo su campo semántico derivado para expresar mala suerte. Así tenemos salación o salazón como sinónimo de infortunio o desventura, —por cierto, se usa con igual connotación en Costa Rica y El Salvador. Con lo cual se puede hacer referencia también a fastidio, molestia, calamidad. Estar salado es sinónimo de “estar pasando una mala racha” o que “se tiene que aceptar inesperadamente algo que es desagradable”, y en su forma reflexiva como verbo salarse equivale a correr un riesgo o meterse en un lío, pero también puede significar que se nos malogra un asunto. Mientras que “ser un saco de sal” es alguien a quien la mala suerte no le da tregua. Pero si “nos salamos con alguien” es que nos peleamos con una persona, incluyendo llegar a lo físico, o que la enfrentamos para pedirle cuentas.

👲De los chinos y el Barrio Chino de la Habana

La gran inmigración de ciudadanos chinos en Cuba desde 1847 hasta mediados del siglo XX, dio lugar a la existencia del asentamiento más grande de su tipo en Hispanoamérica y segundo en América tras el famoso Barrio Chino de San Francisco en Estados Unidos. Por lo que creemos que la expresión: “Tengo un chino atrás” o bien en su forma superlativa: “Tengo un chino atrás descalzo y con trenzas” surge por asociación con las muy duras condiciones —casi de esclavitud— sufridas por estos inmigrantes, aunque se trata en este caso solo de una hipótesis. Para más exageración, algunos dicen «Estoy tan salado que creo que tengo todo el Barrio Chino detrás».

¿Qué es el Osorbo?

En el contexto de la religiosidad popular cubana, específicamente en la Regla de Ocha (Santería) y en Ifá, el osorbo (también pronunciado u oculto a veces como osogbo) es un concepto fundamental que se traduce como la mala suerte, la negatividad, la enfermedad o un entorno adverso. El osorbo no se ve simplemente como una «casualidad» o un castigo divino, sino como una fuerza cósmica o una energía desalineada.

Debido a la profunda huella de la cultura yoruba en la identidad de la Isla, el término ha trascendido los templos. En el día a día, cuando un cubano dice que está en «osorbo», o que un asunto se puso «osorbo», se refiere sencillamente a que las cosas van mal, que hay mala racha o que el ambiente está pesado y cargado de contratiempos.

En última instancia, ya sea invocando el peso de las siete plagas, cargando con una tiñosa imaginaria en el hombro, lidiando con una racha de salación o sintiendo la densidad de un osorbo místico, el cubano ha sabido tejer todo un compendio lingüístico para nombrar y desarmar la adversidad. Estas expresiones, lejos de ser simples quejas, reflejan un mecanismo cultural profundo donde el choteo, la metáfora compartida y la herencia viva se abrazan en la cotidianidad. Registrar, rescatar y analizar esta desbordante riqueza de nuestra oralidad es precisamente el propósito que nos guía en cada página de nuestro diccionario del español de Cuba; una obra pensada para preservar esa identidad única que, incluso ante la peor de las rachas, siempre encuentra la palabra exacta para ganarle la partida al infortunio.

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Barrio Chino de la Habana, Cuba

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