El sentir hambre es una experiencia humana universal, pero cada pueblo la expresa a su manera. En Cuba, el ingenio popular ha dado lugar a una amplia variedad de palabras, frases y cubanismos para describir desde un simple apetito hasta una necesidad urgente de comer. En el caso de las palabras “brisa” o “canina”, en boca de un cubano y un contexto dado, puede que no se usen con el mismo sentido que establece la semántica del español estándar, sino ambas como sinónimos de “hambre”. Con expresiones como “estar cruzao«, “estar partío” o también “estar volcao”, el hablante estaría expresando la necesidad de ingerir cuanto antes algún alimento. De igual modo se estaría diciendo lo mismo con las siguientes locuciones, pero ya con más urgencia: “tener el estómago pegao al espinazo” o “tener el estómago pegao al costillaje” así como también “tener un león rugiendo en el estómago” o, en lugar de “un león”, afirmar que lo que se tiene en el estómado es “un tigre”.
Con cierto tono tragicómico, un cubano, deseoso de por fin tener delante un plato de comida hasta puede llegar a decir que “está herido de muerte”, así en la expresión “estar que no veo”, graciosamente se establece una relación entre un estómago vacío y la pérdida del sentido de la vista. Inclusive atribuyéndole a la sensación de hambre la posibilidad de ser medida, en su creatividad lingüística los cubanos usan “tener tres varas de hambre”.
Para finalizar mencionaremos “estar comiendo tajadas de aire y sopa de chiflidos”, cuando se desea expresar que alguien, por causa de situación económica, no se alimenta adecuadamente y, por último, una expresión cubanísima que refleja que una persona no se alimenta lo suficientemente bien, quizás voluntariamente, por ejemplo, por conservar la figura, y ahí nos encontramos con la locución “estar fuera de caldero”.
Por Fernando Martínez


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